Encuentro
Hoy vengo a visitarte
en esta tarde fría y desolada;
no traigo en mi equipaje
nada nuevo digno de presentarte
sino el cálido latido
de mi alma enamorada.
Te miro y Tú me miras
sin prisas y sin pausas
y siento en el calor de esa mirada
lo mucho que me quieres
y que me esperas,
hasta bien entrada la mañana.