Hambre de Dios
“Señor: da pan a quien tiene hambre
Y hambre de Ti a quien tiene pan”
Hambre de Ti
que me funda contigo
en un abrazo,
cuando todo se duerme lentamente
a la caída de la tarde.
Hambre de Ti
que me despierte
cuando tus suaves manos
acaricien
mi rostro fatigado.
Hambre de ti
que me recuerde
que sólo Tú, Señor,
podrás calmar
todas mis ansias.