Oración de la tarde
Cuando muere la tarde
te vengo a ver, Señor;
poco es lo que te traigo,
sólo mi corazón.
Quisiera yo ofrecerte
los mil rayos del sol,
las gotas de rocío
que tiemblan en la flor.
Es la voz del silencio
la que me habla de Ti,
me cuenta tus anhelos,
lo que esperas de mí.
Sabes que soy muy débil,
no te alejes, Señor,
si Tú estás a mi lado
no le temo al dolor.