En las Clarisas
Qué bien se está, Señor,
aquí en tu presencia.
Qué explosión de flores y de luces,
de velas que lentamente van muriendo,
con un latido palpitante de dulzura,
hacia Ti, Dios verdadero.
Cuánto amor se esconde
entre esas flores;
qué blanco es el mantel y el conopeo.
Cuán grande es el silencio que te arropa
y a la vez, cuántas voces te cantan que te quieren.
Qué bien se está aquí a tu lado...
Un dulce sueño va cercando mis ojos,
qué inmensa paz me acaricia
y me envuelve
y es mi angustia, Dios mío,
que en tu presencia,
se va desvaneciendo.
La tarde que muere es ya mi amiga
y es tan grande tu ternura,
y el amor que yo siento
es algo tan inmenso,
que me parece, sin haberlo yo buscado,
he tocado un trocito de cielo